felipon

20 Nov, 2009

Por qué le pegué a Miguelito

Posted by: pon.felipon In: Historia| yo

Miguelito era un niño güerito, de complexión robusta (gordito pues), y de piel blanca tirándole a amarilla y con un corte de pelo estilo cazuela. Nunca supe por que, pero siempre fue al kinder en shorts, si hacía frío, llevaba unos shorts tipo pantalones brinca charco; pero no recuerdo haberlo visto nunca con unos pantalones normales. Miguelito, según recuerdo fue mi primer mejor amigo, eramos como superheroes de el jardín de niños, andábamos siempre alertas listos para defender a las niñas de los niños que les echaban hormigas, o de los que tiraban el lonche a los demás, ya si el día estaba muy flojo, ya buscábamos pelea por mucho menos que eso, como pelear con los tirabasura, o los que no se lavaban las manos después de ir al baño.

La edad cuando vas al kinder es lo máximo, pero estamos tan ocupados aprendiendo cosas que se nos pasa disfrutarla
como deberíamos. La campana del kinder sonaba a las 9:00 en punto, si era lunes nos formaban de forma de que todos los niños hiciéramos un cuadro y rendíamos honores a la bandera, si era cualquier otro día nos íbamos directo al salón, y nos sentábamos en sillitas para nuestro tamaño. La maestra a veces nos ponía en la mesa, que compartíamos por grupos de cinco o seis niños, una caja de zapatos forrada con papel para regalo, y con crayolas de diferentes colores quebradas dentro, y algunas sin etiquetas, y nos ponía a colorear dibujos fotocopiados, o a dibujar en hojas blancas; otras veces nos ponía tapaderas con pegamento blanco, y nos ponían a hacer bolitas de papel mache y hacer figuras pegandolas en hojas de cartoncillo.

Después de terminar la primer actividad, nos enseñaban canciones, creo que esta era la parte favorita de los papás, por que siempre que iban por mi me preguntaban si había aprendido canciones nuevas, y luego también me ponían a cantar la de “gracias amiguita vaca” enfrente de mis tías. De ahí ya para el recreo, donde Miguelito y yo, después de comernos el lonche, nos encargábamos de el orden publico en donde el brazo autoritario de los maestros no alcanzaba.

Después de el recreo volvíamos para otro rato de juego y convivencia dentro de el salón, y por ultimo un cuento, la siesta y vámonos para la casa. Eso si era vida, pero como dije, estaba tan ocupado aprendiendo que con una buena carcajada puedes hacer llorar a alguien, o aprendiendo a abrocharte y desabrocharte el pantalón solo, por que si la maestra te lo desabrocha, para que puedas ir al baño, no eres tan “grande”, se me paso disfrutarla como debiera.

En el kinder las reglas respecto a llevar juguetes no eran tan estrictas como en la primaria, en el kinder nunca tuve problemas con los maestros por llevar juguetes, pero de todas formas la vez que le pegue a Miguelito fue la ultima vez que lleve juguetes al kinder. Mi amá no quería que me llevara el carro big-foot que me acababan de regalar, pero casi llore para que me dejara llevarlo, me advirtió que seria la ultima vez lo iba a llevar por que estaba muy grande para andar cargándolo, yo nomas le dije que si sin pensar, al fin y al cabo ya tenia el permiso de llevarlo, no sabia que no volviera a llevar el big-foot al kinder ni ningún otro juguete por convicción propia. Aparte de el big-foot me lleve también un monito M.A.S.K., que cabía justo por el quemacocos que tenia el big-foot, y a escondidas me lleve un monito similar, que era de mi hermano, para que pudiera jugar Miguelito conmigo. En cuanto llegué al kinder me puse a buscarlo  y antes de que sonara la campana le enseñe los juguetes que había llevado y nos emocionamos juntos. Cuando entramos al salón no me acuerdo si pintamos o pegamos bolitas de papel mache, yo estaba nomas pensando en que ya fuera la hora de el recreo y jugar con el big-foot, hoy los villanos podían echarle hormigas a las niñas, hoy en el recreo íbamos a estar ocupados en asuntos mas importantes, el big-foot, hoy no libamos a pelear. Por fin se llego la hora de el recreo, y rápido fuimos por el big-foot y yo saque de de el bolsillo las dos figuritas de M.A.S.K. que iban a ser nuestros personajes en miniatura, a miguellito le dí para que usara mi monito de M.A.S.K. y yo iba a usar el de mi hermano que había traído clandestinamente y que no quería que nada le sucediera. Nos fuimos a jugar a la tierra para poder hacer carreteras, y hacer nuestras mansiones con piedras planas que se pudieran apilar para que las mansiones fueran de varios pisos.

El recreo se me paso volando, estábamos a mitad de una gran fiesta en la casa de mi “compadre Miguelito”, por que nuestro big-foot había ganado una gran carrera, cuando sonó la campanada para volver al salón pero no habia de que preocuparse, por que seguía el tiempo de jugar y convivir dentro de el salón, la fiesta seguiría, nomas íbamos a cambiar  la locación, no era mucho problema, los invitados entenderían; yo me lleve el big foot y miguelito se llevo los monitos para seguir el juego dentro de el salón. Cuando entramos al salón empecé a hacer la nueva mansión donde seguiria la fiesta, ya estaba todo listo nomas faltábamos”nosotros”.

Miguelito estaba enseñándoles las figuritas a otros niños, asi que fui a avisarle que estaba todo listo, y el respondió tirando uno de los monitos al otro lado de el salón, sali corriendo a rejuntarlo para que no se me perdiera, y era mi figurita, las cosas se estaban poniendo algo raras y estaba en peligro el monito de mi hermano, asi que trate de recuperarlo antes de que la situación se complicara y terminara como rehén en manos de Miguelito y sus nuevos compinches. Cuando le pedi la otra figurita me dijo que el no la tenia, y sus compinches se soltaron riendo. Yo estaba desconcertado, ¿Que le pasaba a Miguelito?  ¿Por que ahora quería mi enemigo? ¿Quería pelear conmigo su compañero de batalla?¿En verdad queria ser mi enemigo o era una exageración mía? De cualquier forma tenia que actuar con cautela, pues tenia la figura de mi hermano, y no se si ya estaba en calidad de rehén o nomas era una broma que Miguelito me estaba gastando y yo no estaba entendiendo. Siguiendo por esta ultima idea, les seguí el juego y le rogué que me regresara el monito de M.A.S.K. por ultimo logre que me lo devolviera, por fin el rehén estaba a salvo, ahora tenia que saber que iba a pasar con Miguelito.

El tiempo para jugar dentro de el salón estuve recibiendo insultos y burlas por parte de miguelito y sus nuevos secuases, incluso usaban la palabra “pinche”; yo trataba de defenderme, pero me sentía en total desventaja, a mi no me dejaban usar malas palabras, mi única forma de defenderme era pegándole, pero no podía pelear con mi mejor amigo, además me regia por el código de superheroes, y no había recibido ninguna agresión que valiera la pena la violencia. Seguí aguantando insulto tras insulto, hasta que la maestra nos ordeno guardar silencio y tomar asiento para poder leernos un cuento. Se escuchaban los ajetreos de las sillas de los niños queriendo agarrar el mejor lugar para escuchar el cuento, esa fue mi oportunidad para alejarme de los insultos de mis nuevos enemigos y acomodarme en algún lugar alejado de ellos, pero tampoco era un cobarde, tenia que encontrar la forma de vencerlos.

Las voces de las niños se iban escuchando cada vez menos hasta que todo quedo en silencio. La maestra empezó el cuento, yo ni lo estaba escuchando, estaba enojado, quería llorar, no quería estar ahí, pero debía.  A mitad de el cuento, no se por que razón, la maestra tuvo que salir a la dirección, cuando le hablaron y vi que se levanto, sabia que empezaría otra batalla contra el nuevo villano. Al momento que la maestra se predio de vista, comenzó el bullicio de nuevo, y de ahí los insultos entre Miguelito y yo, hasta que Miguelito saco su arma secreta, se levanto la camiseta, me enseño el pecho y me dijo:
— A mi ya me sale lechita de las chichis —–
Yo le miraba los pezones, y sabia que era uno de sus planes de sus planes en mi contra, mientras al fondo escuchaba la risa burlona de su nuevos amigos y no atine mas que en decirle
— Mentiroso —
— De verdad, ¿Quieres que te lo demuestre? —
– A ver…. —
En cuanto termine la frase, me agarro la mano la apretó contra su pecho con la palma volteando hacia arriba, como para que pensara que si le iba a salir leche, se me hizo un intento tan tonto de seguir la burla en mi contra, cuando de repente, se escucha el carraspeo de una garganta, una escupida, y termino con un pollo de Miguelito en la palma de la mano.
¡Grave error! por fin cruzo la linea que le daba la ventaja, el código de superheroe ahora me permitía usar la fuerza y asi sin importarme la saliva en la mano apreté el puño, retrocedí el brazo para agarrar impulso y ¡Zas¡ va el primero en el puro hocico y luego me le abalanzo al cuello y le hago la única llave que sabia hacer y que aprendí de Tito Santana viendo las WWF los domingos con mi nana Rita. El suplicio de Miguelito duro unos varios minutos hasta que alguien grito !Ahí viene la maestra! ¡Ahí viene la maestra!

Todos nos fuimos a nuestros lugares para que no quedaran rastros de lo que había pasado, la maestra entro, nos echo una mirada, como que sabia que había pasado algo importante en su ausencia, pero nadie dijo nada de la pelea. Ese día cuando nos salimos de el kinder nuestras mamás se acompañaron hasta la casa de Miguelito que quedaba de paso, y aunque ellas fueron hablando de esto y de esto otro, a Miguelito jamas le volví a dirigir la palabra, y me dí cuenta que el supo que había tenido la culpa cuando su mamá le pregunto sobre la mancha roja en el cachete derecho y dijo que le habían dado un pelotazo. Después de el kinder no volví a saber nada de Miguelito, y si me lo encontrara no creo poder reconocerlo. Apenas que aun tenga pintado el cachete rojo del guamazo que le receté.

8 Responses to "Por qué le pegué a Miguelito"

1 | IndIo

Noviembre 24th, 2009 at 16:40

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Que machin que recuerdes esas cosas tu que dices tener memoria de teflon, deberias de seguir escribiendo felipe aenturas que estan entretenidas y hacen que uno tambien recuerde sus historias.

PD. deberias de poner un aunincio en el canal cinco servicion a la comunidad

se solicita su colaboracion para encontrar a MIguelito de 30 años de edad güerito, de complexión robusta (gordito pues), y de piel blanca tirándole a amarilla y con un corte de pelo estilo cazuela, viste de pantaloncillo corto y caniseta a rallas, padece de un cahete rojo
si usted lo ha visto favor de reportarlo a este blog

2 | Jack Subeli

Diciembre 4th, 2009 at 23:50

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El post hubiera sido mas corto de esta forma:

POr que le pegue a miguelito?

Respuesta: Por que me escupio me escupio la mano, y Respuesta PLUS:por que no pude creer haber sido victima de una broma tan estupida.

3 | Madriles

Diciembre 7th, 2009 at 15:12

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Simon, eso es todo que machin tu historia. Neta me dieron ganas de partirle en su madre aun kvron, pero… pa’que… para dejarlo como a Miguelito, nel. Saludos desde APSON.

PD. Ya tengo uñas

4 | Mirka

Diciembre 11th, 2009 at 10:27

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Hay un regalito para ti (no es lo que estas pensando jaja) en mi blog…. no tienes que participar si no quieres nada mas queria darte algo especial :)

5 | Mirka

Diciembre 11th, 2009 at 10:36

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Si te acuerdas cual es mi blog verdad?? aa pues ai esta el regalo ciao darling

6 | Mirka

Diciembre 12th, 2009 at 20:07

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Aaaah si feli se me olvido traes huevos y leche a la casa.

7 | cesar

Febrero 27th, 2010 at 14:22

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miguelito es un estupido yo lo conosi es una bronca

8 | cesar

Febrero 27th, 2010 at 14:23

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Publio Siro

Todo vicio trae siempre su consiguiente excusa.

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